Las croquetas son uno de los aperitivos más queridos de la cocina española. Crujientes por fuera y cremosas por dentro, se han convertido en un clásico que nunca falta en bares de tapas, celebraciones familiares o menús caseros. Su versatilidad permite preparar infinidad de versiones, desde las más tradicionales hasta las más creativas.
El secreto de una buena croqueta
La base está en una bechamel suave y bien trabajada, que se mezcla con distintos ingredientes para darles sabor. Tras reposar, se forman pequeñas porciones que se empanizan y fríen hasta lograr ese dorado perfecto. El resultado: un bocado irresistible que combina textura y sabor en cada mordida.
Variaciones más populares
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Croquetas de jamón ibérico
Son las reinas de las tapas españolas. El intenso sabor del jamón contrasta con la suavidad de la bechamel, logrando un equilibrio perfecto. -
Croquetas de pollo
Ideales para aprovechar sobras de pollo asado o guisado. Su sabor suave las convierte en favoritas de niños y adultos por igual. -
Croquetas de bacalao
Muy típicas en regiones costeras, combinan la cremosidad de la bechamel con el toque salino y característico del bacalao desmigado. -
Croquetas de setas
Una opción vegetariana cargada de sabor. Las setas aportan un aroma terroso y delicado, perfecto para quienes buscan algo distinto sin renunciar a la tradición.
Un aperitivo para cualquier ocasión
Lo mejor de las croquetas es que siempre encajan: como tapa en un bar, como entrante en una comida familiar o incluso como protagonistas de una cena ligera. Son ese aperitivo que nunca falla porque combinan lo casero con lo festivo, lo sencillo con lo delicioso.








