Pocas recetas representan tan bien a España como la tortilla de patatas, conocida mundialmente como tortilla española. Con ingredientes sencillos —huevo, patata, cebolla y aceite de oliva—, este plato ha trascendido fronteras y se ha convertido en símbolo de la cocina ibérica. Prepararla o degustarla es, en cierto modo, una forma de viajar a España sin salir de casa.
Un poco de historia
El origen de la tortilla española se remonta al siglo XIX. Se dice que fue un invento de campesinos y soldados, que buscaban un plato nutritivo y fácil de preparar con lo que tenían a la mano. Con el tiempo, pasó de ser comida humilde a icono gastronómico presente en bares, restaurantes y hogares.
El debate eterno: ¿con cebolla o sin cebolla?
Uno de los grandes temas en torno a la tortilla es si debe llevar cebolla o no. Los puristas defienden la receta solo con patata y huevo, mientras que otros aseguran que la cebolla aporta jugosidad y un dulzor especial. Sea cual sea la preferencia, ambas versiones tienen un lugar en la mesa.
Versatilidad en la cocina
La tortilla española es tan versátil que se puede disfrutar en cualquier momento:
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Como tapa en un bar acompañada de pan y una caña de cerveza.
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En casa, como plato principal en una comida familiar.
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Fría, en bocadillo, perfecta para un picnic o un viaje.
Una embajadora del sabor español
Más allá de sus ingredientes simples, la tortilla española encierra la esencia de la cocina ibérica: sabor, tradición y convivencia. Cada bocado es un puente hacia España, un recordatorio de cómo la gastronomía puede transportarnos a otros lugares.








